La Montaña

Un día llegué hasta una gran montaña. La miré y me impresiono su majestuosidad, su belleza y su complejidad. Por más que la miraba mas deseos tenía de poder alcanzar su cumbre y disfrutar de la vista desde esa altura. Era un gran desafío del que nunca me había preparado pero sentía que era el momento de arriesgarme para conquistarla.

Tomé mi mochila, la llené con todos los elementos que tenía a mano y emprendí la caminata hacia la cumbre. Al principio fue fácil: cruzar senderos, saltar sobre unas rocas y una que otra dificultad tuve pero siempre sorteándola con decisión. Avanzaba con facilidad pero sin mayor avance hacia la cumbre. Tomé una picota y unos ganchos, algo más de dificultad para subir entre las rocas macizas, y logré ganar mayor altura pero sin poder divisar con mas cercanía el destino final.

Llegué hasta la mitad, ya podía ver la cima pero el trayecto se veía mas complicado. En mi mochila contaba con lo necesario pero no era lo suficiente. Continué con mi picota y ganchos, con cuerdas y clavos, todo para seguir subiendo entre las rocas… pero estas rocas no eran tan macizas como las anteriores. Cada clavo que colocaba hacía que las rocas se quebraran en mil pedazos dando paso a una nueva roca igual de delicada. Ya no sabía que hacer, no podía seguir subiendo pues cada roca que lograba alcanzar se quebrajaba o simplemente se partía. Miraba la cima y me preguntaba como poder alcanzarla si ni siquiera puedo seguir subiendo hacia ella.

Dentro de mi desesperación vi a lo lejos una figura, otra persona que también quería llegar a la cima. Quise acercarme para ver de que forma estaba tratando de escalar esta montaña pero para mi sorpresa él no contaba con todas las herramientas que yo contaba, solo con una picota, un par de clavos y una cuerda. Con la facilidad de los dibujos animados él subía la montaña sin problemas, preguntándome si realmente era un experto montañista, si ya lo habií intentado muchas veces o simplemente que la montaña quería que él llegase a la cumbre.

Impresionado solo me quede sentado a mitad de camino a la cima para contemplar como llegaba hasta la cumbre, colocaba su bandera y celebraba su conquista. En ese momento me di cuenta que, a pesar de contar con todas las herramientas, la comida y el abrigo necesario para llegar a la cumbre no soy lo suficientemente experimentado para poder conquistar esta montaña tan complicada, que debía practicar mas para lograr ser tan experto como aquella persona…

Desde ese día decidí no pensar en esa montaña, dejar que otros se esfuercen por llegar a esa cumbre pues a pesar de saber como lograr conquistarla es una tarea que por ahora me es imposible lograr. Además hay otras montañas en las que, con el equipo necesario puedo lograr conquistar sus cumbres y quizás disfrutar mucho mas de esos logros que alcanzando aquella montaña…

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