Escapar


extracto del libro “Momentos mágicos o una guia para viajar en el tiempo” de Paul Anwandter

“Era terca. Pero muy terca

No entiende lo que pasa. No quiere entender lo que pasa. No acepta a los que creen que entienden.

Pero, ¡Si no es así! ¡Basta!

Te digo y “requetedigo”.

¿Por qué no puedo salir de aquí? ¿Crees que no estoy aburrida?

Pienso mil veces lo mismo. Igualito

Cero resultado. ¿Tendré que cambiar algo yo?

Intentaré mil vecesmás. Igualito.

Hasta que ellos se cansen. A ver quién se cansa primero.

Ya no me acuerdo por qué, pero sé que tengo que seguir y demostrar que estoy en lo cierto.

Cierto sobre qué, tampoco me acuerdo. Pero eso ya no es lo importante.

Hay que demostrar a diario quién es uno.

Que muerdan el polvo y descubran cómo será su futuro cuando no entienden cómo se hacen las cosas.

Nooooo. ¡Por favor no toques la “cuncuna amarilla”! ¡Te lo ordeno!

No resulta.

¡Milagro! Puede ser que se caiga un macetero. Sería mucha suerte. Solo así se ddetiene a una “cuncuna”.

Un pensamiento más oscuro: “que cada macetero empezara a explotar o a implotar”.

Las “cuncunas” pararían de sonar. Tal vez hasta twinkle se hiciera en silencio.

Ok. Esto ya sería pedir mucho. La realidad es que ya no da para más.

Es duro para mi. Es duro para ella.

No hay posición que nos acomode. No hay posición en la que podamos dormir.

El ritual de la lectura, de la “cuncuna”, de las cocadas y un cuanto hay ya no sirven para engañar al tiempo, que se ha detenido.

O ¿es nuestra ansiedad que ha crecido tanto, tanto que en eso nos hemos convertido?

Necesitamos que una lanza rompa la burbuja.

Que el agua siga su curso. Que el segundo ya no se estanque en una hora.

Entonces podré salir de acá en un rápido chorro.

Ojalá sea así…

Mi sentimiento más profundo es irme de aquí. No es que sea mal agradecida, para nada. El alojamiento ha sido bueno, en general. Es que no da para más. Ella está de acuerdo. Lo siento.

Pero para qué estamos con cosas, le grito: “¡QUIERO ESTAR AFUERA!”

Me comportaré cuidadosamente. Prometo.

Tú siempre cumples tus promesas, ¿cierto? Nunca has mentido, ¿verdad?

Suelta la respiración.

Permítete dormir un poco.

Deja que el sueño surja.

Ella sabe lo que yo quiero. Solo no sabe cómo y cuándo lo quiero.

Duerme y cuando despierten sin duda empezará el fin, y será el inicio de otra vida.”

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