Estado de Animo

Siempre he mirado con algo de escepticismo esos anillos con una piedra que dicen “cambiar de color según el estado de animo de la persona”. A casa llego un regalo de una catedral hecha en una piedra brillante la cual también cambiaba de color por no se que razón; y claro, un día paso del color rosado a un color azul verdoso. Le echamos la culpa a la temperatura. Supongo que esos anillos pasa por lo mismo, por un cambio corporal de temperatura que debe influir en el estado anímico de quien la usa.

Yo no uso anillos ni tengo esas piedras que cambian de color, pero si tengo algo 100% natural que demuestra en parte mi estado anímico sin tener que preguntarme “como estoy”. Son mis ojos.

Nací con ojos pardos, una mezcla de tonos cafés con otros verdes que le daban algo particular a mi mirada. Nunca he sido muy observador en mis cambios de tonos en los ojos, de hecho me reía con la expresión de tener “ojos pardos” hasta que alguien me dijo que la gracia de esa pigmentación es que se pueden alternar entre cafés y verdes dependiendo de la ocasión. Como escribí antes, nunca me percate de ello.

Hace 10 años, una tarde de almuerzo junto con una chica que me gustaba mucho en el bandejón central de la Alameda. conversando en un día nublado me dice “¡Jorge, tienes los ojos verdes!”. “Ah?” respondí con incredulidad, “mírate” me decía mientras me entregaba un espejo. Y claro, me veía con ojos verdes, mucho mas de como se ve en la foto (es de celular, por eso lo borroso). Después de ese día saque como conclusión que en momentos felices o muy especiales mis ojos tienden a brillar. Esto se repitió 8 años después, con otra persona muy especial en mi vida la que me dijo que brillaban mis ojos verdes. Y así reafirme lo anterior, pero no solo sucede cuando estoy con alguien que me guste mucho sino en momentos donde me siento bien, donde estoy tranquilo o simplemente cuando me siento feliz.

De hace un tiempo cuando me doy una vuelta por el espejo miro mis ojos para ver de que color están y lo relaciono con mi estado anímico, y coinciden plenamente con el color de mis ojos. Cuando estoy en un estado tranquilo, normal, en la vida diaria, mis ojos son pardos; cuando la tristeza me abruma o ando enojado o sin ganas de hacer nada o de estar con nadie mis ojos se tornan cafés (y eso lo comprobé viendo una foto de un período muy triste hace ya 9 años); pero cuando mi felicidad se desborda, cuando mi animo y alegría se transmite entre quienes están conmigo o cuando me siento muy bien en especial junto con las personas (y con aquellas) que quiero mucho mis ojos se tornan verdosos, aunque una vez mis ojos se tornaron con un tono verdoso muy intenso, casi sin creer que fuesen ese el color de mis ojos, que fueron apreciados y regalados a aquella que en ese momento disfruto de la intensidad de mis ojos.

Esta claro que las sensaciones que tenemos se demuestran de muchas formas, una de ellas es la temperatura corporal y a eso es lo que se refleja en el cambio de color de esas piedras. En mi caso le debo a mis ojos mi estado anímico. Supongo que por eso puedo con algunas personas saber como están con el solo hecho de mirarlas a sus ojos.

No todo se puede saber a través de las palabras, hay signos que nos hacen ver como están quien esta contigo o los que están a tu alrededor, es cosa de abrir bien los ojos y los sentidos para conocer mucho mas de lo que las palabras puedan demostrar.

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